Las autoridades iraníes descartaron la posibilidad de que la explosión del sábado en el sur del país, que causó la muerte de 12 personas y heridas a 202, fuera ocasionada por una acción terrorista.
La versión oficial asegura que la explosión se debió a la detonación de munición y material militar almacenado en un edificio colindante a la "Huseiniya" (mezquita chií), donde las víctimas acudían a un discurso religioso cuando ocurrió "el accidente".
"Los primeros resultados de la investigación indican que no se trata de una acción de sabotaje", dijo el general Ali Moyedi, jefe de la Policía de la provincia de Fars, en cuya capital, Shiraz, se registró el suceso.