Dicen que los jóvenes son conocidos como malos administradores del dinero, porque algunos sólo piensan en la pachanga.
El décimo llegó y muchos ya lo tienen comprometido en cosas que no son de gran importancia, haciendo a un lado las necesidades básicas de todo ser humano.
No todos los jóvenes son iguales algunos saben administrar bien el dinero.