El Papa Benedicto XVI utilizó el tradicional mensaje de Pascua para hacer una cruda descripción de la situación humanitaria en diversas partes del mundo.
"¡Cuántas heridas, cuánto dolor en el mundo!", exclamó Joseph Ratzinger frente a decenas de miles de fieles católicos reunidos en la Plaza de San Pedro para la culminación de la "Semana Santa".
Antes de impartir en 62 idiomas la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y a todo en lmundo), el jefe de la iglesia católica repasó la situación de aquellas zonas afectadas por la guerra y los desastres naturales.
"Nada positivo viene de Irak, desgarrado por contínuas matanzas mientras la población civil sigue huyendo, a pesar de los signos de esperanza en el diálogo entre israelíes y palestinos en el Oriente Medio", expresó.
"Pienso en el terrorismo y el secuestro, en los miles de rostros de la violencia que algunos intentan justificar en el nombre de la religión, del desprecio por la vida, de la violación a los derechos humanos y la explotación de las personas", manifestó.
El mensaje y la bendición marcaron la culminación de las celebraciones en Ciudad del Vaticano, luego de las cuales Benedicto XVI se tomarán unos días de descanso.