El gran proyecto de ampliación a cuatro carriles de la vía Interamericana, conocida por muchos como "la carretera vieja" ha encontrado sus detractores. Ahora los residentes en ese distrito de La Chorrera han montado guardia porque se sienten afectados por el progreso.
Lo que se vendió como el gran proyecto vial para el sector de Panamá Oeste, empieza a tener dificultad para dar los primeros pasos. Ya hay carteles indicando su desacuerdo por la ruta, pues dicen que la nueva vía pasa en medio de sus terrenos.
Ante esta problemática, que se supone el Ministerio de Obras Públicas debió sopesar desde el principio, se hace necesario buscar una solución rápida que no atrase la obra, según lo estimado.
La comunidad debe entender que la construcción hará mover la rueda de la economía del sector y del país de manera más veloz. Nadie debe oponerse a que esto sea así, lo cual no quiere decir que nadie deba protestar cuando sus intereses se vean afectados. El consenso debe ser el norte para lograr beneficios comunes para todos.
Dicen los quejosos que no se oponen a la obra, pero sí a que los paños de la ampliación, que son dos, se construyan del lado donde tienen sus viviendas. Es mejor hallar una salida pronto sin violencia, aunque los residentes tengan o no sus papeles en regla sobre sus propiedades.
No hay que esperar que las cosas tomen otro rumbo, pues entre seres civilizados todos nos podemos entender de la mejor forma.