Políticamente debilitado por la crisis en torno al Contrato de Primer Empleo (CPE) y con su impopularidad a niveles récord, el primer ministro francés, Dominique Villein, relanzó las conjeturas sobre una posible dimisión.
"Como jefe del Gobierno sacaré todas las conclusiones necesarias en el curso de los próximos días", dijo Villepin en la sesión de control al Ejecutivo en la cámara de los diputados.
Se refería a las negociaciones iniciadas entre sindicatos de trabajadores y estudiantes, que reclaman la revocación del CPE, y los líderes parlamentarios del partido conservador gobernante, UMP, presidido por su rival y número dos del Gobierno Nicolas Sarkozy.