Vicenta Rodríguez, de 92 años, casi muere al caer del bus que pretendía abordar en El valle de Antón, pero el busero no esperó a que ella subiera, arrancó y la señora cayó sufriendo severos golpes.
La abuela se quedó en el suelo y otras personas la auxiliaron y la llevaron al Centro de Salud. La señora ahora sufre por los dolores a causa de ese accidente. Se recupera lentamente.
Vicenta, al igual que otros usuarios del transporte en El Valle de Antón, asegura que la mayoría de los transportistas son groseros y no respetan estudiantes ni ancianos y hasta temen que se registre una desgracia.
El corregidor del área asegura que se interpusieron las denuncias y que una unidad del tránsito ya opera en El Valle de Antón.
La afectada narró que ella iba a subir al bus, y solo había subido una pierna cuando el busero, desesperado, echó andar el vehículo y ella cayó al suelo. El conductor siguió manejando dejando a la señora tirada.
A raíz del suceso, la abuela enfrenta dolores en el cuerpo y pide ayuda a las autoridades. Sus familiares interpusieron la denuncia para que se sancione a ese conductor irresponsable, y también para que se realicen operativos para que los transportistas de El Valle de Antón brinden un mejor servicio.
Gustavo Dember, corregidor de la comunidad, dijo que esa situación con los transportistas es constante, porque ha recibido una gran cantidad de denuncias sobre conductores que rehusan a llevar a los niños y estudiantes y hasta los bajan del bus y los tratan mal, con groserías, al punto que ya es difícil viajar en esos buses.
Además, después de las 7:00 p.m. ya no hay transporte para salir y llegar a El Valle de Antón, y cuando los usuarios usan un transporte pirata, los buseros los denuncian.