Lo más importante en la selección de un área para la construcción de un aeropuerto internacional es la seguridad aérea. ¡Y Río Hato presenta condiciones muy contrarias a la seguridad aérea!
El área de un aeropuerto debe estar alejada del vuelo de todo tipo de aves. Y las costas son las zonas preferidas para el vuelo de las aves marinas, que son las más pesadas, y por lo tanto, las más peligrosas para los aviones, sobre todo, en su despegue y ascenso.
Como todos conocen, la pista de Río Hato termina en el mar. Más al sur de la pista, allá por puerto El Gago, existen muchos manglares que son las áreas de anidar de muchas aves marinas y loros.
Me dirán...pero si puerto El Gago queda muy lejos de la pista de Río Hato. Será lejos a pie, a caballo, en carro o en lancha. Pero es una distancia muy corta para la aviación. Puerto El Gago queda en el bajo espacio aéreo de ascenso de los aviones que despeguen de Río Hato.
Además todas las costas de Coclé son zonas de vuelo de las aves migratorias que migran del Norte al Sur. Estas aves migratorias aumentan, aún más, el peligro de seguridad aérea para la pista de Río Hato.
Se argumentará. Pero si los gringos utilizaron Río Hato para sus bombarderos. Recuerden que antes los aviones eran de hélices, las cuales destrozaban las aves en vuelo. Ahora, los aviones son de turbinas, las cuales succionan a las aves, destrozando las partes internas de un motor a reacción.
Otro gravísimo problema de seguridad aérea de Río Hato, son los vientos encontrados que dificultan tanto el aterrizaje como el despegue de los aviones. Será catastrófico si a los vientos encontrados se une el choque con aves.
El Gobierno, con la mayor despreocupación nos informa que construirá un túnel, por donde pasará la Carretera Interamericana, debajo de la pista. Los millones de balboas que costará este túnel aumentará, aún más, el déficit presupuestario.
Con la pésima selección de Río Hato se desvirtúa el propósito de que el aeropuerto era para el desarrollo de las provincias centrales.