Es un proyecto habitacional. La precariedad es su más fuerte rival.
Su nombre no tiene las terminaciones del Pacific, Costa del Este, Country ni nada que tenga que ver con zonas exclusivas; es que lejos de ser exclusivo, es inclusivo.
"Un techo para mi país" es el nombre del plan que construye casas con y para la gente pobre. Nació en 1997 en Chile, se ha extendido por 19 países de Latinoamérica. En julio del año pasado llegaron a Panamá. Acá han construido 38 de las más de 76 mil que llevan en la región.
JOVENES CONSTRUCTORES
"El techo no busca expertos, sino voluntarios", rezaba el cartel pegado en la casa de madera, única en su estilo que se expone en la Expo Vivienda Verano 2011. Rústica, sencilla, pero digna, llamaba la atención de todos los asistentes al evento ferial.
Allá estaban Lucas Sánchez, Daniel Cortés y Ricardo Real, ellos son parte de la ONG que ha logrado aglutinar a 300 voluntarios panameños. El único requisito es tener entre 17 a 30 años y las ganas de construir.
La construcción de un hogar dura dos días para los voluntarios y tras eso "te das cuenta que tus problemas no son nada; que Panamá no es pobre sino un país injusto por la mala distribución de las riquezas.. ¡apunta eso!", pidió Ricardo.
VIVIENDAS TRANSITORIAS DE MADERA
Las casas son construidas de madera y tienen una período de vida de entre siete y diez años, para que las personas se entusiasmen a obtener algo mejor. La estructura tiene un valor de $1,200, pero los beneficiados solo pagan $120, el resto lo costea la ONG con fondos donados por empresas.