Tras tres largos años de presidio, Gustavo Bustamante Beitía fue declarado inocente por un jurado de conciencia compuesto por cinco damas y dos caballeros.
Al obrero se le acusaba de la muerte de Moisés Lombardo Soto, suceso ocurrido en enero del 2002, cuando fue baleado en la frente, pecho y columna vertebral en Veracruz, Arraiján.
La sociedad estaba representada por el Fiscal Primero Superior, James de Bernard, y su asistente Aquiles Medina; la defensa estuvo a cargo del abogado litigante Víctor Chan Castillo, mientras que Ileana Turner presidió la audiencia realizada en el Segundo Tribunal.
Chan Castillo alegó duda razonable y leyó ante el jurado de conciencia las actividades a que se dedicaba el difunto.
Tras 20 minutos de deliberaciones, Gustavo fue declarado inocente y sus parientes lloraban dando gracias a Dios por el veredicto final.