Cuando el "bien cuidado" del Casco Viejo me dijo que tenía que pagarle dos balboas por cuidar mi automóvil, debí irme para mi casa. Pero pensé que el espectáculo cultural bien valía dos balboas.
Era el sábado once de marzo cerca de las seis de la tarde. Desde hace más de una semana el INAC había anunciado una "fiesta folclórica" en el parque de Catedral...¡gratis!
Decidí darme un "baño de cultura" con ese espectáculo. Y fui puntual, pues a las seis de la tarde estaba en una banca del histórico parque.
No vi mucho movimiento del espectáculo, aunque la tarima estaba lista y había una cámara de la TV educativa.
El humo con olor a carne en palito impregnó mi camisilla y tuve que cambiarme. Un improvisado fogón manejado por una dama gorda, estaba a pocos metros de la tarima.
Aunque carne en palito y espectáculo cultural no se llevan mucho, pensé que había que dejar a las personas ganarse la vida honradamente.
A las seis y media no había empezado el asunto. Me la pasé mirando a la gente a mi alrededor, una actividad sociológica interesante.
Me percaté de la gran cantidad de panameños (as) con sobrepeso. Algunas damas gordas usaban pantalones y suéteres tan apretados que daban risa. Se parecían un "tamal mal envuelto", como dice en Chorrera.
Muchos policías de turismo cuidaban a la gente que llegaba a la plaza. A las siete (una hora más tarde de lo anunciado) me comencé a preocupar.
Unos funcionarios de la institución dijeron que por lo general comenzaban los actos hora y media después o más. "Tú no conoces a los panameños", señaló uno de ellos.
Vi gatos callejeros disfrutar de comida que le daban dos jovencitas, quienes se atrevieron a acariciarlos amorosamente.
El señor Broce, ex compañero del Ministerio de Salud hace más de treinta años, me acompañó un rato.
Turistas "mochileros" en chancletas circulaban curiosos por el sitio. Algunos "tercera edad" llevaban sillas de lona portátiles... ¡y el espectáculo no comenzaba!
El Director del INAC, arquitecto Reiner Rodríguez me saludó con amabilidad. Me quejé que el espectáculo estaba atrasado.
Hora y media después de la hora señalada decidí irme. Recordé lo que dijo un viejo malicioso hace años: sólo un hombre espera una hora, si se trata de la mujer que quiere...O del Presiente, agregaría.
Escoltado por Broce para que "no me asaltaran" me fui a ver TV. El "bien cuidado" tuvo que corretearme media cuadra por su paga. ¡Qué espectáculo!