La vida es una pendencia y para ello se debe contar con pueblos sanos con miras al desarrollo; los ejércitos de enfermos, sólo pueden viajar hacia la entrega y capitulación vergonzosa. Lo terrible para cualquier sociedad es debatirse bajo los rigores de una enfermedad, sea ella de origen somática o espiritual. El trato en la prevención de las dolencias de diversas índoles y de orígenes variados son responsabilidad del gobierno de turno, teniendo de intermediario al Ministerio de Salud, cuya función es la de llevar a feliz término la consagración de la tarea; cifrando nosotros todas nuestras esperanzas en dicha corporación estatal. Últimamente se detecta una plaga de mosquitos y chitras multimillonaria, sin entender nosotros a ciencias ciertas qué se está haciendo para contrarrestar el oleaje de insectos peligrosos. Los gobiernos de Ernesto de la Guardia Jr., (q.e.p.d.) y de Roberto F. Chiari (q.e.p.d.), emprendieron a nivel nacional una campaña agresiva, cuyos propósitos estribaban en borrar la presencia del anopheles, yendo al sitio de su reproducción, acompañado del rociado de casa en casa del poderoso insecticida conocido como D.D.T. La hembra del mosquito es la responsable de servir como vectora, llevando el plasmodium de un cuerpo enfermo a otro sano. Proliferando el maligno protozoo que produce la malaria o paludismo, pandemia terrible que se distingue por los síntomas atroces que presenta el hospedero que la sufre, siendo los más comunes las crisis febriles, sudoraciones, somnolencias, náuseas y dolores de cabeza entre otros.
Los dignatarios antes mencionados, emprendieron la sostenida cruzada, logrando detener los estragos de la pandemia. Hoy, la enfermedad vuelve a embestir golpeando a los humildes que por generalidad son siempre los que menos tienen, sirviendo de caldo de cultivo de todos los sufrimientos. Son los menesterosos en la mitad de las entrañas de la carestía, amiga inseparable de la perenne desesperación. Ya no podemos salir en las noches a saludar la placidez de los rayos lunares, pues los mosquitos con una hoz al hombro no nos lo permiten. De en medio de este problema, yo siembro la curiosidad...