Charles Taylor tiene dos cosas en común con Ellen Johnson-Sirleaf, la presidenta de Liberia: ambos han estudiado en Estados Unidos y forman parte de la élite liberiana de origen norteamericano que históricamente ha controlado el poder.
Pero mientras Johnson-Sirleaf ganó las elecciones del año pasado explotando su imagen de abuela bonachona y pasará la historia como la primera mujer elegida como jefe de Estado en una nación africana, Taylor sólo arrastra tras de sí miedo y desprestigio. De 57 años, Charles Taylor se le ha escapado hoy de las manos a las autoridades de Nigeria, que supuestamente le tenían sometido a una estrecha vigilancia en su residencia.