La Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) ha vuelto con los operativos para verificar las condiciones mecánicas de los autobuses "diablos rojo" y que los conductores cuenten con las licencias requeridas para operar ese tipo de vehículo del transporte público.
Esa debe ser una labor permanente y no intermitente que se realiza cuando surge un accidente o una regata que involucre víctimas fatales. Hay que mantener una labor preventiva y no de reacción ante la crisis.
No puede ser que circulen autobuses con llantas lisas, placas prestadas y licencias de conducir vencidas, sin que las autoridades hagan lo mínimo para frenar esas irregularidades.
Las acciones también deben ser contra los dueños de autobuses, porque son tan culpables como los propios conductores. Parece inconcebible que les entreguen un "diablo rojo" a jovencitos sin la edad mínima para contar con una licencia para operar ese tipo de transporte público.
Ojalá que ese esfuerzo de los inspectores de la ATTT no desaparezca dentro de algunos días y sólo cuando se produzca otro accidente con número apreciable de víctimas, se reanuden las verificaciones en las piqueras.
De igual forma, los dirigentes de las piqueras del área metropolitana deben cumplir su labor y no apadrinar a conductores y dueños de autobuses irresponsables.
Los pasajeros también deben ser vigilantes. Cuando exista un conductor involucrado en regatas, deben reportarlo de inmediato y bajarse todos de ese autobús, que en vez de llevarlos a su destino, hagan una parada en el cementerio.