Era conocido como "Silvestre Delgado", aunque los vecinos del Sector 2, de la 24 de Diciembre, no saben si realmente era su nombre.
Pero de una cosa sí no hay duda: ese indigente-de aproximadamente 45 años-se convirtió en la más reciente víctima fatal de una vorágine de violencia que mantiene en la línea de fuego al Sector Este de la ciudad capital.
"Silvestre" era muy conocido en el siti. Hacía los mandados a muchos vecinos del lugar; no se metía con nadie, comentaron algunos.
La muerte le llegó cuando se comía un duro cerca a un árbol. Una balacera se formó justo en el instante en que descansaba en el sitio. Recibió dos disparos: uno en la cabeza y otro en el codo izquierdo.
Eran cerca de las 10:30 de la noche del lunes, cuando eso sucedió. Unos 20 casquillos de armas de diferentes calibres fueron hallados en la escena del crimen.
Los vecinos dicen estar atemorizados. "Esto es cosa de todos los días. A mí, la vez pasada, venía llegando del trabajo y me soltaron 8 tiros, y yo, que no se la debo a nadie, ni me meto con nadie", enfatizó un hombre del lugar.
Y es que lo que dice ese ciudadano está sustentado en una dramática realidad, pues hace sólo una semana, en el mismo Sector 2 de la 24 de Diciembre, dos personas perdieron la vida por supuestas viejas rencillas.
¡Y qué decir de las balaceras que casi a diario afectan lugares como Felipillo, Pacora, Tocumen y la 24 de Diciembre!
En Felipillo, la noche del lunes, un menor de 16 años, de nombre Fernando Henríquez, fue baleado en el hombro. Lo estaban esperando para matarlo, pero sobrevivió.
En la misma área Este, pero en Cabuya, Tocumen, Juan Pablo Rubaldino, de 24 años, fue apuñalado varias veces en el abdomen cuando regresaba al hogar. Una ronda policial lo auxilió y lo llevó a un centro hospitalario.
Las autoridades policiales en esos sectores dicen sentirse impotentes, pues realizan los operativos, capturan sospechosos, y al poco tiempo están nuevamente en las calles.
El motivo de eso es que quienes están sembrando el terror son en gran parte menores de edad, que se amparan en la oscuridad de la noche y en su estatus "especial".
Los apodos de sospechosos sobran: "Ameth", "Rata", "Gaby", y otros más, pero lo que hace falta es la decisión de ponerle un alto a la violencia.
Hoy, un sector con más de 300 mil habitantes clama por más seguridad, pues muchos de ellos no saben si el próximo que pueda quedar tirado muerto, sea uno de ellos.
"Silvestre" o como quiera que fuera su nombre, con su camisa blanca y jeans negro, ya no hará más los mandados a los vecinos del Sector 2. Una guerra que le era ajena, le arrebató hasta el último sabor en la vida.