 |
El proyecto de las granjas cuenta con una permanente asistencia técnica para la capacitación de las comunidades participantes; y se les provee de insumos para la siembra.  |
Benjamín Chávez, su esposa Rosalía, sus dos hijas y un hijo viven en una comunidad rural de la provincia de Coclé. Su sustento cotidiano giró por mucho tiempo alrededor del trabajo de Benjamín como jornalero en el corte de caña.
Sin embargo, tuvieron que sacar de la escuela al hijo mayor, sin que hubiera terminado la primaria, por la necesidad de que éste también contribuyera a traer algo de ingreso a la casa. Rosalía contempló la posibilidad de migrar a la ciudad para buscar otras alternativas ya que, por más esfuerzos que hicieran, la plata no alcanzaba. A mayor necesidad, más empobrecidos se veían. Pero algo sucedió. Empezaron a conocer lo que una granja sostenible podía hacer para cambiar su presente y futuro. Hoy, el hijo mayor ya culminó su primer ciclo y está por ingresar a una escuela vocacional. Sus dos hijas igualmente siguen sus estudios y Rosalía maneja un pequeño centro de abasto para la comunidad, mientras Benjamín trabaja en su propia granja.
Panamá refleja una pobreza de 40.5%, siendo el 14% de pobreza general y 26.5% de pobreza extrema. Este dato, arrojado en el Informe Nacional de Desarrollo Humano, muestra algo totalmente atípico pues lo usual es que la pobreza general sea mayor que la extrema. En un análisis más detallado, se revela que el 20.7% de la población son pobres rurales, cuya actividad principal gira alrededor de una agricultura de mera subsistencia. Esto hace que su nivel de calidad de vida diste mucho de ser aceptable, en la perspectiva de desarrollo humano sostenible.
Desde hace algunos años, ha venido fortaleciéndose en nuestra sociedad el llamado a acciones solidarias por parte de todos los sectores hacia aquellos panameños y panameñas que se encuentran al margen de una vida plena y satisfactoria. Así, hay iniciativas por parte de clubes cívicos, asociaciones profesionales y gremiales, organismos no gubernamentales, gobierno nacional y local, empresa privada. En fin, hay cada vez más actores de nuestro quehacer nacional que se están incorporado a la búsqueda y concreción de respuestas a las necesidades de nuestra población.
En el caso particular de la empresa privada, cada vez son más las que, bajo el entendimiento de que parte imprescindible de su actividad deben ser el ejercicio de un compromiso social empresarial, crean sinergia con ONG's o con instancias gubernamentales para aportar efectivamente en proyectos que buscan cambiar para mejorar la vida de las personas.
En ese sentido, es de relevancia mencionar la sostenida ayuda que ha recibido el Patronato Nacional de Nutrición en el proyecto de desarrollo de Granjas Sostenibles, que se lleva a cabo con éxito en cuatro (4) comunidades del país. Este proyecto forma parte de la agenda social del Gobierno de Mireya Moscoso y ha contado con el apoyo económico de las empresas Philip Morris, Inc. en Panamá.
En tres años, esta empresa ha aportado un total de B/. 130,000.00 para el desarrollo operativo y de capacitación en ocho (8) granjas. Las mismas no sólo proveen productos para el sustento de las familias que participan del proyecto, sino que también generan ingresos adicionales al poder vender parte de la producción, generalmente entre los mismos miembros de la comunidad.
El proyecto de las granjas cuenta con una permanente asistencia técnica para la capacitación de las comunidades participantes; se provee de los insumos primarios para la siembra y se da seguimiento a los procesos de cultivo, enseñando las formas de optimizar los recursos.
Con la replica de un modelo como éste a lo largo del país, se podrían disminuir las brechas entre los pobres y los no pobres, logrando a la larga reducir al mínimo la extensa pobreza rural abriendo las compuertas del desarrollo integral a un gran número de habitantes de este país que nos necesita a todos y a todas. |