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Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en Siria, Yemen, Irak y el Líbano para pedir que la cumbre árabe, que comenzará el miércoles en Beirut, mantenga el apoyo a la "intifada" palestina contra la ocupación israelí.
En Damasco, miles de sirios y palestinos calificaron de "carnicero" al primer ministro de Israel, Ariel Sharón, y denunciaron las "matanzas de palestinos" perpetradas por el Ejército israelí y el "apoyo estadounidense" a ese país.
Los manifestantes, que se congregaron en la Plaza de los Omeyas, también izaban pancartas en las que se leían frases en apoyo a Irak y contra las recientes amenazas estadounidenses contra ese país, si no permite el regreso de los expertos en desarme de la ONU a Bagdad.
Decenas de soldados sirios cerraron varias calles de la capital para impedir que los manifestantes, que quemaron banderas de Israel y fotos de Sharón, se dirijan hacia la embajada de Estados Unidos.
En Yemen, decenas de miles de personas salieron a las principales calles de Saná, donde quemaron banderas israelíes y acusaron a Sharón de ser "el padre del terrorismo".
También pidieron que los países árabes mantengan su apoyo a la intifada palestina, "en lugar de discutir iniciativas de paz para salvar a Sharón", según se leía en una pancarta en Saná.
Protestas similares tuvieron lugar en Irak y el Líbano, donde los musulmanes chiítas aprovecharon su congregación hoy por la fiesta del "Ashura", su festividad más sagrada, para pedir que la cumbre de Beirut apoye a los palestinos.
Esa cumbre discutirá un plan de paz saudí para Oriente Medio, que, en líneas generales, plantea el restablecimiento de relaciones entre los países árabes e Israel, si este último país se retira de todos los territorios ocupados desde la guerra de 1967, incluido Jerusalén oriental. |