Sus viejas maderas eran testigos de alegrías, tristezas, luchas y sufrimientos. Se convirtieron en el refugio y confidente de una familia, que con el pasar de los años se hacía más grande y completa.
Su historia inició hace más de 150 años cuando la familia Villar construyó un caserón con maderas fuertes, que ningún lobo pudiera destruirlas.
Pero el tiempo pasó, pasó y pasó, aquella vivienda ya no era la misma, pero seguía refugiando a nueve familias, todos parientes.
TAN SOLO FUE AYER...
¿Y quién no la había visto? sí quedaba en una esquina de la calle 14 de Pueblo Nuevo, con vista hacia la Vía Transístmica.
No, no fue hace años, de su existencia, tan sólo ayer, martes, se despedía de aquellos que vio crecer, reir y hasta llorar.
Los 16 niños que allí vivían, no soportaban el dolor, para ellos no era un mal lugar ni mucho menos inseguro. Era su sitio preferido de juego que le permitía saber si algún adulto se acercaba por los huecos, que dividían las maderas.
Pero como todo tiene su final, la hora cero de este caserón llegó. Y justo como las torres gemelas cayó al suelo en cuestiones de segundos el esfuerzo de años de una familia entera.
LA DEMOLICION SE REALIZO EN HORAS DE LA TARDE DE AYER, MARTES.
Sus residentes hoy se encuentran angustiados, ya que el gobierno no tiene solución para ellos y sus hijos deben ir a la escuela. La familia Villar pide materiales para volver a construir aquellos sueños, en el mismo lugar.