Algunos vaticinaban un fuerte cruce de palabras entre el mandatario Martín Torrijos y el expresidente Ernesto Pérez Balladares, pero la sangre no llegó al río. El acto celebrado en Santiago de Veraguas, en la víspera del vigésimo octavo aniversario del PRD, se desarrolló en santa paz.
El mandatario resaltó la figura de su "viejo" Omar Torrijos y reconoció que tras la muerte del general, se "cometieron errores" y la "sociedad se dividió" y cada perredista tuvo que jugar su papel de acuerdo a las circunstancias de una realidad difícil.
Torrijos -en una crítica indirecta a la facción de Pérez Balladares- dijo que "nadie puede abrogarse el esfuerzo de miles de individuos para recuperar el poder".
Martín Torrijos alegó que no quería juzgar a nadie, pero después de perder las elecciones de 1999 donde el esfuerzo colectivo de una generación se vio frustrado, se hicieron tres congresos para definir los objetivos, porque la época del individualismo había pasado y se buscaba que en vez de brillar el individuo, lo hiciera el ideario torrijista.
En su discurso, Torrijos hizo un llamado a la unidad del PRD, con tolerancia y sin engaños, para que el PRD vuelva a ganar las elecciones del 2009.
Mientras Pérez Balladares reconoció el llamado de unidad hecho por el presidente Torrijos, pero volvió a reiterar que la dirigencia del PRD debe tener mayor consulta con las bases.