Cuán fantástica es Panamá y mientras dure el caduco sistema presidencialista, será imposible que reaparezcan escritores de cuentos, con algo de fantasía que puedan superar la increíble realidad asombrosa que producen los mandatarios junto a sus respectivas servidumbres. Así como vamos, pronto superaremos algunas locuras y zoquetadas grandilocuentes sucedidas en nuestra América Latina.
Tacho Somoza construyó dos celdas separadas por una pesada verja, de un lado encarcelaba a sus enemigos políticos y en el otro, como a treinta leones hambrientos. Papa Doc Duvalie un buen día mató a los perros negros de Haití, porque uno de sus enemigos se había muerto y convertido en perro, así mismo el dictador salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez forró con papel crespón rojo todo el alumbrado público para atacar al sarampión.
Cómo será no temerle al estruendo humano de la panameñía, al atreverse a leer un informe mágico, cacófono y mal escrito al país, dando a entender que, "aquí todo es color de rosas". La frescura es tal, que nadie quiere quedarse atrás. El deprimente ex cabo de las Fuerzas de Defensa y ministro de Educación: Miguel Ángel Cañizáles de su propia cosecha intelectual declara a un par de días para el inicio de clases, que tomará medidas con los contratistas atrasados. Por otro lado se adornan anunciando que el parapeto llamado "sancochometro", costó arriba de cien mil dólares.
Y como si faltaran voces extrañas en esta deplorable torre de babel, paralelo con el código penal en contra de la libertad de expresión, circula por los mentidores un borrador de ley con muchos errores ortográficos, que contempla el establecimiento de una nueva sala en la Corte Suprema de Justicia y en los mismos escaños del poco importa, nadie responde las preguntas sobre los resultados al llamado del Presidente Bush... ¡Oigan!... Paren al país antes que se prenda también.