Faustino Cabadas Tato, gerente de las empresas Vigo Mar S.A. es de la opinión que la producción camaronera se encuentra en un franco crecimiento, y aunque es consciente de que el bajo precio a nivel internacional es un problema, espera que el mismo se normalice.
Generalmente, el precio varía entre B/. 1.40 a B/. 1.60 la libra, lo cual es bastante bajo, considerando los costos de producción, añadiendo que años atrás, el precio por libra era superior a los tres balboas.
Se debe considerar además, el incremento en los costos de producción a consecuencia del alza del combustible y la electricidad.
A criterio de Faustino Cabadas, este bajo precio afecta en alguna medida el desarrollo de la industria camaronera, no obstante, hay otras salidas como el de producir un poco más, con mayor aptitud sanitaria y el sembrar con densidades más bajas.
Por su parte, Ameth Tuñón, vicepresidente de la Asociación Panameña de Cultivadores de Camarones, comparte el criterio de que ha mejorado el cultivo de este crustáceo en Panamá y se han superado los efectos de la enfermedad de la Mancha Blanca.
Asegura que son las pequeñas empresas dedicadas a esta actividad las que más sufren por descenso del precio del camarón a nivel internacional y que a su parecer, no ve forma de que puedan sobrevivir.
Tuñón opina que el Gobierno debe dar algún tipo de apoyo a estas empresas, de modo que les permita continuar funcionando y mantener abiertas las plazas de trabajo, además de considerar las divisas que la empresa camaronera trae al país.
Los criaderos de camarones aún son rentables, pese a las ganancias mínimas que se obtienen, asegura Tuñón, añadiendo que las expectativas para los próximos años son que el precio se mantenga.