Coraje, mucha fuerza y un buen caballo es lo que necesita un hombre que decida formar parte de las populares fiestas taurinas, que bajo el nombre de hierra son para algunos un rudo deporte y para otros una lucrativa actividad comercial.
De unos años a esta parte, la hierra como deporte y fiesta comercial ha tomado importancia, especialmente donde se registran asentamientos humanos procedentes de la región de Azuero.Origen, descripción y técnica
Para Oscar López, productor de televisión y quien por años ha seguido de cerca este entretenimiento, la palabra hierra pueda que provenga del término herrar una res, es decir el acto de marcar una res o ternero para colocarle con un hierro caliente la marca del dueño, por lo que obviamente se necesita tumbar el animal para colocarle el sello y marcarla.
El nacimiento de esta actividad pudo también haber surgido como parte de una "vacunadera", es decir en el que se tiene que llevar el ganado hacia los corrales para ser vacunados, que muchas veces tienen que ser derribados para ser inyectados, curados o sanados.
López, continúa estableciendo que esta actividad compromete la habilidad de un jinete y su caballo para controlar las reses. La velocidad de la vaca es el reto del jinete, por lo que como estrategia para debilitar y controlar la escapada o huida de la bestia, el vaquero la toma por la cola desde su caballo para "jalarla" y así debilitar el ritmo de su carrera.
El objetivo de la coleadera como también se le conoce, es derribar al ganado para que quede "patas arriba" en la pista. Es indispensable tener un buen caballo y esperar el momento exacto para agarrar la cola del animal y atirantarla para provocarle un pequeño movimiento que lo descontrole y quede con las patas en el aire en unos segundos.
Lo interesante de una hierra es el complemento que se dan a su alrededor, pues en donde se celebra una hierra es casi obligatorio la presencia de un tamborito, una alegre murga y hasta un baile popular.Comercialización
La popularización de esta actividad ha sido tanta que la comercialización ha sido inminente. Según López, para poder sacar beneficio económico, la comercialización se ha hecho necesaria dado los costos elevados de la organización de la fiesta.
Cabe anotar que esta actividad es costosa, por el hecho de que para una buena hierra se necesita mantener un caballo (educarlo sólo para esa tarea), transporte de éste y las reses, alquilar no menos de 50 reses por tarde, personal para manejar el evento, premios a los participantes, pago del desgaste del ganado, personal, refrescos y el dinero que necesitas para pasarla bien.
Por muchísimos años estos eventos han convocado miles de personas de todos los rincones del país, que disfrutan de esta actividad llena de emoción y en donde se destacan jinete, caballo y reses.