Estaba escuchando "Síntesis Deportiva" de don Víctor Raúl Vásquez y decía en defensa del pelotero Dímerson Núñez: "Lo que debe hacer el director del INDE es preocuparse por los coliseos deportivos... vamos al Glorias Deportivas Baruenses y allí se puede hacer muy bien un torneo nacional de voleibol playero, porque el cuadro interior esta lleno de arena".
Las palabras de Núñez resonaban en mi mente una y otra vez. La cruda realidad de nuestra historia deportiva es la poca estructura que tenemos. Los coliseos son una carga administrativa y un problema que no ha dejado de golpear la estabilidad de los directores del Instituto Nacional de Deportes.
Hoy día se pueden contar con los dedos de una mano, los coliseos aptos para el desarrollo deportivo. Dos ellos, el Juan Demóstenes Arosemena y el Rommel Fernández fueron acondicionados por el ex director del INDE, Roberto "Bob" Arango, hoy candidato a legislador por el 8-9.
El Estadio Nacional Rod Carew... la Piscina Patria y de allí, habría que sortear las lesiones en campos, pocos provechosos.
Lo que dijo Dimerson es cierto, pero no es un problema que nace en la actual dirigencia, sino que viene de muchos años atrás. Si todos los directores del INDE se hubiesen preocupado por acondicionar seriamente un coliseo en su gestión, tuviéramos un Panamá propicio al deporte y a sus atletas.