"Gracias a Dios nunca se me murió una paciente, ni un niño", dice con orgullo Mama Ene, cuyas manos han traído a este mundo a más de 260 personas, casi todas de la encantadora Isla de las Flores, Taboga, en donde vivió desde los 18 años junto a su madre, isleña de nacimiento, y su 6 hermanos.
"Cuando era niña le decía a todo el mundo que iba a ser enfermera". Cuenta Cleotilde Eneida Bocanegra vda. de González, que a sus 85 años sorprende por poseer una mente tan clara como la de una jovencita.
A los 18 esta dulce y encantadora mujer se inició en el valiente oficio de partear a las mujeres de la isla de Taboga, que por su accesibilidad hace imposible que las mujeres lleguen a tiempo a tierra firme para parir en algún centro hospitalario.
Pero a diferencia de aquellos cuentos de mujeres decididas que por necesidad se convertían en las parteras del pueblo, su trabajo no sería improvisado, pues anticipadamente Eneida obtuvo la preparación idónea con la señora Josefa Amalia Quintero Vda. de Lindo, tabogana de nacimiento, que según manifiesta Mama Ene, fue una de las primeras doce parteras con licencia en Panamá.
"El primer parto que atendí fue en el año 1937, a una tía política de nombre Manuela de Cárcamo y fue un varón".
Desde entonces Eneida tomó en serio su responsabilidad de traer gente a este mundo.
TRES GENERACIONES EN SUS MANOS
Asi es, las manos de Ene han sido las protagonistas en el nacimiento de tres generaciones. En muchos casos ha sido la partera en el nacimiento de la madre, la hija, las nueras y las nietas de una sola familia.
Un pasaje curioso en la vida de Mama Ene ocurrió hace escasamente dos años atrás, cuando de regreso de la isla a la ciudad, tuvo que asistir en el parto a una joven mujer que viajaba en la nave y esto es prueba del valor que siempre tuvo. Ella misma confiesa que jamás los nervios le traicionaron y que la sangre no le causa ninguna molestia.
Con la voz temblorosa simplemente por edad, nos asevera que hoy, con todos sus años, se atreve perfectamante a realizar la asistencia a un parto.
Otra de las virtudes de las que goza Mama Ene, es la de ser madrina de mucha gente en la isla. Quién mejor que la mujer que trae un niño al mundo para que sea la madrina.
Lo que ha hecho de Doña Eneida un personaje muy querido y respetado por varias generaciones, pues durante más de seis décadas fue la responsable de hacer las declaraciones oficiales del nacimiento, el peso y el tamaño de quienes veían la luz por vez pirmera en la Isla de las Flores.
LA VIDA SE LO PAGARA A LOS MIOS
"Recuerdo que en una ocasión había yo terminado de planchar toda mi ropa a eso de las 11 de la noche y caía un gran aguacero, cuando de pronto alguien me tocó la puerta. Era un vecino para pedirme que parteara a la mujer. Me puse medias, pantalones largos y me fui debajo del aguacero y hasta crucé una quebrada a media pierna. Parteé a la mujer y el niño nació bien". Contó Mama Ene, y con una sonrisa cariñosa aseveró que no le había pasado nada, "gracias a Dios" .
Pero lo gracioso de esta anécdota es que el dinero que los esposos habían recolectado para pagar el parto, el feliz padre, en un arranque de alegría se lo "chupó", dijo Doña Cleotilde con una alegre y suave sonrisa.
Para Eneida, trabajar como partera ha sido más una obra en favor de los demás, que un trabajo del cual vivir". "Pues no se sabe cuando un hijo o un nieto vaya a necesitar una ayuda" dice con dulzura esta distinguida señora, que hoy tiene 7 nietos y 4 bisnietos, producto de sus cuatro hijos.
UN EJEMPLO DE MUJER
Hoy es la fecha ideal para exaltar el valor y valentía de mujeres que entregan sus vidas por la de los demás.
Mama Ene es una de ellas. Y en este caso la vida le ha retribuido, pues hoy, con 85 años,Doña Eneida sigue lúcida y disfrutando de cada momento junto a sus hijos, nietos y bisnietos. Es el vivo jemplo de que cuando lo que se hace, se hace con amor y esmero, no hay que esperar un milagro de la vida.