Las dos personas, cuyos cuerpos fueron hallados asesinados el pasado miércoles en el occidente de Panamá, fueron identificados como los hondureños Pablo Fonseca y Carlos López Hernández, que al parecer eran "mulas" del narcotráfico, dijo ayer una fuente policial.
En declaraciones a la prensa local, un portavoz de la División de Homicidios de la PTJ confirmó que Fonseca fue torturado y murió desangrado, ya que le cortaron las venas de las muñecas.
El otro asesinado, Carlos López Hernández, murió decapitado, explicó la fuente, quien señaló que hay una persona, también de nacionalidad hondureña, detenida por este crimen.
Según los informes, los tres hondureños eran miembros de la tripulación de un barco de bandera boliviana que carga combustible, y que estaba anclado en el puerto de Chiriquí Grande, en el Caribe panameño, desde hace dos semanas.