"Creo en Dios, amo mi patria y respetaré sus leyes. Jugaré limpio y me esforzaré en ganar, pero gane o pierda, haré siempre lo mejor que pueda".
El béisbol de pequeñas ligas, especial el de niños entre 11 y 12 años es una delicia. Algo así como un plato exquisito donde nos podemos chupar los dedos, y saborear hasta quedar sin aliento.
Nunca el béisbol es tan puro y noble, como en la categoría infantil. Los niños son el emblema de la pureza, y su juego es casi una adoración.
Llorar o reír, perder y ganar... es como un sentimiento que no podemos ocutar.
Todos se contagian con el juego adorable de los niños. Nadie queda con ganas, todos quedan satisfechos. Unos lloran y otros ríen... algunos sólo muerden sus labios y dicen: ¡Viva el béisbol!
Chiriquí fue el gran campeón en la categoría infantil, obteniendo su quinta faja nacional y destronando el siempre imbatible equipo metropolitano.
Después del banquete del torneo infantil... nos queda por delante la fiesta latinoamericana a finales de julio... Todos pendientes de la cita que se avecina... allí tendremos dos equipos por el hecho de ser sede, Metro y Chiriquí.