El general retirado Fabián Escalante, que fue jefe de la Seguridad del Estado de Cuba, afirmó que a Cuba "le asiste el derecho de mantener observada a la mafia cubano-americana de Miami" mediante el uso del espionaje.
Escalente justificó, en este sentido, a René González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González, que fueron detenidos en Estados Unidos en 1998 y condenados en 2001 por espionaje a penas de entre 15 años y doble cadena perpetua.