La Asamblea Nacional de Diputados y los dirigentes del transporte público de pasajeros debieron aprovechar los casi tres meses desde que se suspendió el proyecto de modernización del transporte, para mejorar y recoger las propuestas de los sectores involucrados en el sistema.
Ahora, bajo la amenaza de un paro, la Comisión de Transporte demora el abordar el tema, dándole largas al asunto al posponer para la otra semana el inicio de las discusiones del proyecto presentado por el Ejecutivo.
Los transportistas deben entender que no pueden adoptar posiciones extremas para que no se reforme a un sector que ha colapsado.
Existe una realidad, los costos de operación para los dueños y palancas de autobuses y taxis se han disparado, sobre todo por el alza del combustible, pero también es verdad que los trabajadores del volante no tienen -salvo contadas excepciones- dirigentes que luchen realmente por su gremio.
Casi siempre, la dirigencia ha estado plegada al gobierno de turno para defender sus intereses particulares en vez de luchar por sus sindicatos, cooperativa o piquera. No ponen orden en sus organizaciones, porque ese desorden los favorece.
El servicio del transporte, sobre todo el sistema de autobuses del área metropolitana, reclama cambios. La lamentable tragedia que ocurrió el 23 de octubre del año pasado al incendiarse un colectivo y matar a 18 personas, ha despertado a los usuarios que por décadas han soportado silenciosos el trato abusivo de los transportistas y el mal servicio.
Un dirigente responsable entiende que deben hacerse cambios y no cerrarse a la banda del todo o nada. Asimismo, el gobierno debe plantear medidas para modernizar en verdad al transporte y ofrecer un servicio eficiente, seguro y económico al usuario y no para llenarle los bolsillos a un determinado sector empresarial. No es posible negarle una revisión de tarifas a los "diablos rojos" para que después venga una empresas extranjera y nos duplique sin pestañar la tarifa del pasaje, tal como ha sucedido con otros servicios públicos como el teléfono y la electricidad.