Ya pasó la fiesta y muchos aún no regresan a sus hogares. El primer día cogieron rumbo y dejaron a su mujer e hijos en casa para salir de farra con el dios Momo y sus diablas. Esto fue lo que ocurrió en muchos hogares panameños que ahora están sin comida ni nada.
Mamita, ¿dónde está papá?, preguntan los niños desconsolados porque reconocen cuando alguien se ausenta por varios días. Es triste reconocer que estas cosas ocurren siempre cuando comienza la fiesta y luego al final del día papá aparece y todo queda como si nada, pues muchas veces la mujer tienen que tragarse la rabia porque es él quien trae el pan y también quizás un SIDA.
Las fiestas de Momo encienden el arrepinche por todos lados. Muchos padres de familia, como mencionamos, se pierden; otras personas lloran y patalean en sus trabajos por estar libres varios días porque consideran que tienen derecho porque han trabajado muy duro. Nadie puede rebatir cuando un empleado demuestra gran desempeño, pero lo que no está bien es que no consideren las reglas grupales que se hacen en todos lados para organizar a los equipos.
Momo las vuelve locas. Las chicas hacen todo lo posible e imposible para estar en medio de la arrechura, pero pregunto ¿para qué? para sentirse hoy jueves arrepentida de todo lo que hizo en los cuatro días de carnaval.
El relajo del carnaval no solo toca a las mujeres y hombres viejos, también toca a los esposos jóvenes que se les pierden a sus esposas para irse con los "rejeros" cuando en los años de noviazgo no soltaban a sus parejas.
Si usted se enmarca en cualquiera de los cuadros que hemos desarrollado en esta columna, sepa que está mal y debe cambiar de actitud porque una mojadera no es lo que va a hacer la diferencia en su vida. ¿Usted busca felicidad o llenar un vacío? Si su respuesta es sí, entonces es el momento de decirle a Dios que llene ese vacío y entre a su vida.