Sus ojos denotaban felicidad, la cual cambió por llantos de dolor, y todo al saber que su hijo había muerto.
La madre desconsolada acudió en la tarde de ayer al río Tocumen, en el tramo que pasa por detrás de la piquera de buses de la ruta Mañanitas. Allí en la orilla del río yacía su pequeño Yalit Kalit González, quien apenas el pasado sábado había cumplido siete años.
La muerte por ahogamiento le llegó a Kalit, luego de darse un chapuzón en el río.
Un conductor de bus que apreció la situación, narró que otros niños y amigos de Kalit salieron a flote, a los pocos segundos.
La madre del menor al contemplar el cuerpo sin vida de su hijo prorrumpió en llantos.