Una verdadera marea humana cargó sobre sus hombros al Cristo de Atalaya, durante la procesión de ayer que culminó con una masiva asistencia de feligreses procedentes de todas partes del país.
Eran personas de todas las condiciones sociales, pobres y ricos, todos se fundieron en torno a Cristo.
Los más fervientes caminaban sin zapatos, no probaron alimentos hasta el final de los actos, llevaban imágenes y estatuillas en señal de que debían mandas por un milagro recibido.
En el último día de peregrinación, miles de personas prácticamente invadieron las pequeñas calles de Atalaya. Apretando el paso para no tropezar unos con otros, siguieron disciplinadamente el ritmo de los cargadores de las andas.
A estos actos de fe, asistieron el arzobispo de Panamá, monseñor José Dimas Cedeño; monseñor José Luis Lacunza, presidente de la Conferencia Episcopal Panameña; y monseñor José Domingo Ulloa, obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Panamá
OBISPO FUSTIGA CORRUPCION
Durante el acto litúrgico de rigor, el obispo de Veraguas, monseñor Oscar Mario Brown, fustigó el poder de los políticos y exhortó a hacer frente a los actos de corrupción.
"Con respecto a las reformas al Código Penal, paralelamente a esto es necesario la auditoría y es necesario que rindan cuentas los poderosos", sostuvo durante su homilía.
El alto prelado también advirtió que los gobernantes y los funcionarios en cargos públicos tienen la obligación de trabajar para la población y no en beneficio personal.
"Es importante también la rendición de cuentas, son poderosos los que detentan el poder político, porque Dios se los confió para que lo usen en beneficio del pueblo, nunca en beneficio propio", anotó.
Brown insistió en que debemos preocuparnos de que frente a los problemas de corrupción, debe haber transparencia en la gestión pública.
"Tenemos que enfrentar creativamente y en forma responsable el problema del transporte y otros tantos problemas hermanos", sostuvo.
La ex presidenta Mireya Moscoso, que también es una asidua participante en estos actos, se sumó a los comentarios vertidos por monseñor Brown y manifestó su preocupación por garantizar la equidad social y la libertad de prensa.
TESTIMONIOS
La señora Margarita González viene desde Tolé y ha participado en todas las actividades del Cristo desde hace 10 años; el domingo asistió muy temprano al ritual religioso con su pequeño hijo, ambos vestidos de morado.
"Para mi familia es una fiesta religiosa muy grande, donde los hijos de Dios venimos a hablar con nuestro Padre y le manifestamos el agradecimiento por la bendición recibida", exclamó.
Ella no detalló el pedido que hizo al milagroso, sin embargo, manifestó su fe con la manda que pagó ayer realizando un extenso recorrido para llegar hasta Atalaya.
Luis Guevara es otro peregrino que asiste desde hace tres años, a esta procesión desde Mañanitas en Tocumen. Para él lo más importante en esta fecha es esta festividad.
"Es muy milagroso, siempre y cuando la persona que hace una promesa tiene confianza en que se cumplirá su petición", aseguró con convicción.
Manuel Murillo, es otro asistente a esta procesión, viene desde Costa Rica, y cada año se da tiempo para participar en los rituales religiosos, también comparte rosarios con otros visitantes.
"La primera vez que me invitaron a las celebraciones del Cristo de Atalaya fue en 1997; desde aquella vez no he faltado ninguna vez, porque me ha cumplido guardándome la salud y dándome abundancia espiritual", anotó. Por su parte, el artista José García, que desde hace 7 años vende estatuillas en esta fecha, dio testimonio personal de la gracia recibida cuando era apenas un adolescente.
"Cuando tenía 12 años sufrí la fractura del fémur, lo cual fue muy doloroso, pero recé mucho y le pedí a mi Señor un milagro. Me sanó completamente, desde entonces nunca falto", aseguró.
DESMAYOS Y VIGILANCIA
Las calles de esta pequeña población, como sucede todos los años, quedaron copadas por los miles de feligreses que asistieron este año. Las plazas y pequeños negocios quedaron pequeños para atender a los visitantes que buscaban agua y sodas para aplacar la sed.
Precisamente debido al ardiente sol que había en esta zona, dos personas sufrieron desmayos antes del inicio de la procesión, pero gracias a la ayuda de los socorristas de la Cruz Roja y del SINAPROC, los afectados recibieron atención de primeros auxilios.
Durante este evento religioso, también hubo un fuerte despliegue policial para garantizar la seguridad y el bienestar de los visitantes, que cada año son más numerosos.
La asistencia de los paramédicos y socorristas fue notoria a lo largo de la procesión y gracias a esta medida de previsión, los pocos casos de emergencia fueron resueltos sin contratiempos.