Un dinamitero suicida se inmoló frente a las instalaciones de una universidad en Bagdad, dejando al menos 41 muertos y decenas de heridos mientras otros ataques causaron también víctimas en la ciudad.
La mayoría de las víctimas eran estudiantes de la facultad, una institución de estudios empresariales anexa a la Universidad Mustansiriya que fue escenario de una serie de explosiones mortíferas el mes pasado. Al menos 44 personas resultaron heridas.
La oleada de ataques ocurrió un día después de que el primer ministro Nuri al-Maliki destacó los progresos de un operativo de seguridad realizado por Estados Unidos e Irak para combatir la violencia sectaria y facciosa en la capital.
El atacante suicida detonó una bomba que llevaba ceñida al cuerpo cerca de la entrada principal de la facultad, donde los estudiantes reanudaban sus exámenes de mitad de curso, tras el fin de semana de dos días en Irak.
La Policía informó que los guardias de la facultad se interpusieron cuando el dinamitero trató de entrar a las instalaciones.
Los padres de los alumnos llegaron rápidamente al lugar y algunos rompieron en lágrimas al enterarse que sus hijos murieron o resultaron heridos. Los estudiantes utilizaban trapos y toallas para intentar limpiar la sangre del suelo.
La institución está en un distrito predominantemente chiíta, pero no sólo tiene estudiantes de esa rama religiosa. Es parte de la Universidad de Mustansiriya, ubicada en otra zona de la ciudad, que el mes pasado fue el blanco de dos atentados con coche-bomba.