Los remanentes de una gigantesca tormenta invernal azotaban el noreste de Estados Unidos después de arrojar hasta 60 centímetros de nieve, dejar en tierra centenares de vuelos comerciales y cerrar varias carreteras importantes en las Planicies.
La tormenta fue responsabilizada de ocho muertes por accidentes de tránsito: siete en Wisconsin y una en Kansas.
Equipos de trabajadores trataban de restaurar el flujo eléctrico a miles de hogares y negocios en los estados de Iowa, Ilinois, Minesota, Nebraska y Ohio.
Una masa de aire húmedo que el sistema atmosférico trajo desde el Golfo de México alimentó las violentas tormentas en el sur de Estados Unidos, arrastrando automóviles .