Este sistema será útil para grandes empresas como los supermercados, que podrían tentar a sus clientes con el olor del pan recién hecho, o agencias de viajes, que podrían evocar los olores de playas paradisíacas.
La tecnología que permite materializar esta idea es obra de la compañía estadounidense Trinsex. Los científicos de Telewest trabajaron el sistema hasta producir lo que llamaron "una bóveda de aroma".
La bóveda lleva un cartucho con veinte aromas básicos, que pueden ser combinados para producir hasta 60 olores diferentes. Un e-mail aromático portaría señales electrónicas que comunicarían a la "bóveda de aroma" qué olores generar. Flores, perfume o café son algunas de las opciones.
"Nuestro sentido del olfato se relaciona directamente con nuestras emociones", explica la antropóloga Kate Fox, directora del Centro de Investigación de Asuntos Sociales de Oxford. La "bóveda de aroma" de Telewest sólo funcionaría con una conexión de banda ancha de alta velocidad.