Este Lunes de Carnaval, quienes estuvieron presente en los desfiles capitalinos, tuvieron la grata oportunidad de apreciar las costumbres y folclore de los extranjeros que residen en nuestro país. Hecho que debe ser elogiado por los organizadores de la fiesta madre que todos esperamos.
Entre las delegaciones que estuvieron presentes se pueden mencionar a los hermanos colombianos a quienes felicitamos por la destacada participación, pues con una lucida carroza en homenaje a los famosos carnavales de la ciudad de Barranquilla, supieron ganarse los aplausos de quienes le apreciaron por el color vivo de los vestuarios y la contagiosa alegría del Ballet Corporación Cultural, que desde la misma ciudad de Barranquilla viajó a la ciudad de Panamá.
Por su parte la embajada de este país, manifestó su complacencia de la oportunidad que les brindó la junta de carnaval para participar en los mismos.
Otra de la grandes sorpresas de estos carnavales fue la presentación de la reina que los istmeño tiene en la ciudad de Nueva York y que a junto a miles de panameños residentes en este país fueron parte importante de la celebración.
Según los encargados del Comité de la Etnia Negra de Panamá, , esta no es la primera vez que los paisanos neuyorquinos abandonan las frías tierras para llegar y disfrutar de lo que el terruño les ofrece en cuatro días de carnaval, hecho que igualmente debe ser elogiado.
Otras delegaciones que llamaron la atención fueron las mexicanas y las dominicanas quienes supieron mostrar con alegría y con el calor de los panameños sus bailes y vestimentas, logrando llamar la atención de los presentes.
La delegaciones que no faltó fue la china, quien cn una carroza inspirada en dragones y paisajes de la china milenaria fue aplaudido. La artista y cantante Nina Campines tuvo el honor de llavr la bandera de esta fecha, designación que agradeció a la junta de carnaval, por el grato momento que le regalaron.
La celebración de esta jornada internacional, nos ayuda a recordar que Panamá desde su nacimiento ha sido un crisol de razas, en el que todo el que llega se siente como en casa, especialmente los de aquí que viven lejos.