Un fuerte terremoto de 6,3 grados en la escala abierta de Richter sacudió el norte de Marruecos y causó la muerte de al menos 229 personas en las aldeas próximas a la ciudad de Alhucemas, pero se teme que el número de víctimas aumente en las próximas horas.
Los equipos de rescate y de desescombro trabajan frenéticamente en las labores de localización de posibles personas enterradas en la aldea de Ait Kamara, que ha quedado prácticamente destruida, y también en otras cuatro vecinas que han sufrido fuertes destrozos.
Efectivos del ejército marroquí y de la Gendarmería y Protección Civil trabajan en la zona con el apoyo de varios helicópteros, mientras se espera la llegada de ayuda exterior ofrecida por países como España y Francia.
En Alhucemas, ciudad de la costa mediterránea marroquí con más de 100,000 habitantes de mayoría berebere, el terremoto no causó aparentemente ningún muerto, aunque sí daños materiales en algunos edificios.
Ninguno de los 81 españoles residentes en Alhucemas figura en principio entre las víctimas mortales, informaron a EFE fuentes diplomáticas. Los hospitales de Alhucemas están recibiendo a las decenas de heridos causados por el terremoto, que se registró a las tres y media de la madrugada (hora local), por lo cual sorprendió a los habitantes de la zona mientras dormían.
Desde 1990 se han registrado cientos de pequeños sismos en el norte de Marruecos, causados por el acercamiento geológico de los continentes europeo y africano, estimado en unos dos centímetros cada año, pero éste es el peor desde 1960.