Después del desenfreno por fin los panameños recuerdan que existe un Dios. Ya pasó la "locura de la carne". Tras los excesos del carnaval, la población vuelve hoy a su triste realidad.
También se inicia el periodo de la Cuaresma, el tiempo litúrgico que ofrece la Iglesia a los fieles para renueven su fe en Dios.Desde hoy Miércoles de Cenizas, el color morado forma parte de la ambientación de los ritos religiosos y la imposición de cenizas integra los símbolos del período preparatorio para la Pascua.
Siempre hay oportunidad de arrepentirse. Luego de los abuso de los cinco días pasados, hoy los panameños deben reconciliarse con Dios y prometer ser un mejor cristiano, pero no como el hipócrita que luego que abandona la Iglesia, retorna a sus andanzas.
La Cuaresma es como el toque de trompeta, para que los católicos emprendan el camino a la conversión y renovación de su amor al Señor. En estos tiempos crisis se hace más necesario buscar el alimento divino, que nos ayude a sobrellevar las cargas de una vida llena de dificultades.
Hoy muchos viven en pobreza material, pero también una mayoría se enfrenta a la pobreza espiritual, la cual algunas veces provoca mayores carencias que vivir sin recursos económicos.Ahora, es tiempo de ofrecer mayor devoción en la búsqueda de la verdad que conduzca a las almas a la vida eterna ofrecida gratis a través del sacrificio que dio Jesús por los pecados de la humanidad.
Jesús invita. Toca la puerta de los corazones de millones. Algunos abren, otros aún lo rechazan, pero la misericordia permanece porque El no puede negarse así mismo.
Enterrada la sardina, los panameños deben dedicar tiempo para escudriñar las escrituras en familia.