Así como los indígenas Gnäbe Buglé están produciendo café orgánico con el financiamiento del gobierno a través del Fondo de Inversión Social y el FIDA, en varios distritos rurales del país, los campesinos organizados en cooperativas están metiéndole esfuerzo a la agricultura y al café para la venta local y la exportación.
La Cooperativa La Esperanza de los Campesinos, la misma que fundó el desaparecido sacerdote Héctor Gallego, en 1969, produce en Santa Fe de Veraguas, un café de alta calidad, digno del mejor paladar y de todas las mesas panameñas.
En Panamá el movimiento cooperativo tiene todavía mucho que avanzar. A pesar de los esfuerzos del Instituto Autónomo de Cooperativas (IPACOOP), las cifras revelan que sólo 389 cooperativas con 200, 000 afiliados operan en el país y de éstas 169 son de ahorro y crédito.
El más reciente caso de una cooperativa, pero en apuros por la necedad de la dirigencia sindical de la desaparecida Chiriqui Land Company, es la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (COOSEMUPAR).
Mientras los miembros de la cooperativa crean que son sindicalistas de su propia empresa y no entiendan que cambió la relación laboral y el reto es aumentar productividad reduciendo costos, COOSEMUPAR no tendrá un futuro próspero.
Café El Tute de la Cooperativa La Esperanza de los Campesinos de Veraguas es una confirmación del éxito de la organización productiva a través de las cooperativas, sobretodo en el sector agrícola.
De la organización cooperativa podemos sentirnos satisfechos de tener un café que compite en aroma, espesura y calidad con el mejor café de las tierras altas de Boquete y no tiene nada que envidiar al café de Costa Rica o Colombia.