Tenemos el hábito de llamar a cualquier persona que conocemos como amigo o amiga, lo cual luego de haber visto e incluso algunos eventos, me he convencido de que la distancia entre un conocido y un amigo es abismal.
A quienes considero mis amigos, no llegan a superar los dedos de mis manos, pues son personas que en las buenas y en las malas no cambian con uno, son personas que brindan un consejo o sugerencia sin nada a cambio y te apoyan incondicionalmente, confiando en ti como persona y no amparándose en lo que puedes representarle en algún momento.
El verdadero amigo nunca se olvida de usted y viceversa, de vez en cuando le llama o le manda un chat (muy de moda), eso es señal de que en algún instante lo recuerda y quiere saber de usted, un amigo nunca va a hacer o decir algo para dañarle o causarle problemas; un amigo siempre está dispuesto a sacar la cara por usted y desmentir cualquier mentira con o sin su presencia; un amigo respeta a su pareja; un amigo está dispuesto a ayudarle en cualquier momento de adversidad.
Conozco a muchos y muchas, que de buenas a primeras llaman amigo(a) a cualquiera, por el hecho de compartir un momento, unos tragos, en fin, cuando en realidad es que usted solo está compartiendo momentos en circunstancias en las cuales tanto usted como esa persona se sienten cómodos.
También me he sorprendido, por lo grande que es Dios por el haber puesto en mi camino a personas que en el poco tiempo de conocerlas y compartir hemos hecho tremenda química, nos ayudamos y apoyamos mutuamente.
En la sabiduría popular, en la cual mis padres tienen un doctorado, siempre me dijeron frases que a la postre terminaban siendo un muro lleno de realidades; mi madre dice: "amigo... un peso en el bolsillo", mi padre es un poco más radical en eso, pues me decía: "mientras tengas un par de reales tienes muchos amigos, quédate limpio y tirado en la calle para que veas quién llega, ninguno."
En las buenas y en las malas siempre llegan los mismos, no importa el estatus o posesiones, esos son sus amigos, que a pesar del tiempo, las circunstancias y la distancia, siempre están ahí.