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El pánico se apodera de los empleados. A punta de palos y amenazas, los trabajadores de la Mueblería Ana de la Americana en Calidonia, evitan que parte del embargo de la empresa deje en total desamparo a los mismos. Delante de las cámaras de los medios, los empleados son los que defienden la empresa, ante la salida de los dueños.
Lejos de allí, en Tumba Muerto, las caras de desesperación eran visibles en otro grupo de empleados: los trabajadores del Triángulo cerca del antiguo IRHE. Sólo las miradas describían la eventual salida de la empresa. El Grupo Triángulo estaba pasando el abismo entre la bancarrota y el recorte de presupuesto en planillas, para salvar el resto del capital invertido.
La empresa privada panameña está siendo asolada por el fenómeno de una recesión económica. Decenas de miles de ciudadanos están en la cuerda floja. Las compañías no venden, los gastos aumentan, las deudas se incrementan y la clientela no hace su aparición en los stanes de los almacenes.
Sumado a la crisis en la empresa privada, el sector público tampoco escapa a los problemas de despidos. En un ministerio dedicado a las obras públicas, se denuncian la cesantía de más de 400 personas, algunos de los cuales eran empleados con más de veinte años de servicios continuos. Otros ministerios tiene igual situación.
Con justa razón, el Presidente de la Cámara de Comercio de Panamá, José Manuel Paredes recomendó la iniciativa de declarar una especie de moratoria en los despidos dentro de la empresa privada, con el fin de evitar que la crisis económica aumente y provoque síntomas de impopularidad. Recordemos que los despidos masivos y la cesantía son las semillas para levantamientos obreros, incluso el derrocamiento de gobiernos y golpes de Estado.
Igualmente, la situación de constantes luchas por los desalojos en terrenos en disputa en Juan Díaz, Tocumen, Pacora, Felipillo y Mocambo Abajo, en donde algunas personas intentan obtener legalidad en terrenos propios, suscitan otro elemento desestabilizador. Aunque es cierto que existen grupos oportunistas que pretenden usar a cientos de panameños para tomarse los terrenos ajenos, y hacer negocio de los dueños legítimos, la verdad es que pobladores de Mocambo Abajo, en las áreas revertidas, sí tienen mucho tiempo viviendo en algunas parcelas, desde incluso la construcción del canal.
Hay denuncias constantes en que otro tipo de desalojos están por ocurrir: los lanzamientos en apartamentos, casas y demás viviendas residenciales de la clase baja. También, varias urbanizaciones de clase media tienen la presión de los pagos atrasados a los propietarios, incluyendo las hipotecas a los bancos locales. Esto es una seria amenaza a la estabilidad comunitaria y la sociedad no se puede dar el lujo de dejar a miles de panameños fuera de un hogar propio.
Por ello, se recomienda al Ministerio de Vivienda y al Gobierno para que promulguen decretos de emergencia que eviten los "lanzamientos" en todos los niveles, con el fin de dar un tiempo perentorio a los ciudadanos con morosidad y completen los pagos a los bancos o dueños de residencias.
La moratoria a los despidos y a los lanzamientos cooperarán con la resolidificación de la economía panameña, eludiendo la cisma en la sociedad, algo que sectores políticos oportunistas puede usar para crear zozobra en la población istmeña. |