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Cada domingo debemos asistir a misa, pero también debemos hacer un buen aporte económico a nuestra iglesia, para sufragar sus gastos y apoyar los programas a favor de los más necesitados.
Sin embargo, en la mayoría de las veces somos mezquinos al momento de dar ese aporte. El diezmo no es un diezmo real. La suma está muy por debajo de lo que debiera ser.
La ayuda a nuestra Iglesia es un deber. Ese es el lugar donde buscamos el apoyo espiritual y nos sentimos más cerca de Dios, entonces ¿por qué no la apoyamos cómo debe ser?. |