El verano siempre trae consigo los días de sol, playa, brisa y mar, pero también trae trabajo en las casas con las famosas quemas que se registran en diversos puntos del país.
Año tras año se han denunciado que las quemas afectan la salud ambiental de todos y ya se ha vuelto costumbre en nuestro medio, sin que las autoridades tomen medidas para evitar que la salud de las personas, plantas y animales se afecten.
Conocemos que las quemas controladas por los agricultores la hacen con el objetivo de preparar el terreno para la siembra, pero lo que desconocen es que al producirse altas temperaturas en los suelos afectan de tal manera que deterioran grandemente los nutrientes naturales de la tierra.
Los campesinos deben considerar otras medidas para prepararse para el sembradío, porque no puede ser posible que todos los años se repita la misma historia, considerando los inconveniente de la paja quemada y los problemas con el subsuelo.
Tenemos que aprender de otros países. Se conocen que algunos agricultores centroamericanos no utilizan este método y sus cultivos demuestran lo eficaz que resulta, pues los productos salen con sello de exportación, lo cual indica que el sistema empleado ha sido positivo.
Hagamos un alto y pensemos el daño que le hacemos al medio ambiente, así no tenemos que preguntarnos el por qué de los cambios climatólogicos porque la culpa es y seguirá siendo nuestra.