En lo más bueno del último día del carnaval, un fuerte aguacero con fríos vientos cayó sobre la ciudad capital, sorprendiendo a los culequeros de la Vía Transístmica.
Entonces, más bueno se puso el jolgorio.
La gente bailó y brincó por este regalo de una hora de duración. Pero hubo un susto momentáneo, causado cuando parte de la tarima principal en la Transístmica colapsó por la fuerza del viento.