Como todos los años, la mayoría de los panameños escaparon durante los pasados cuatro días de la realidad que vivimos en este país.
Fue un descanso merecido, pero ahora la ciudadanía, mientras regresa en sus automóviles y en autobuses a la ciudad capital (y los interioranos reposan en sus casas), tiene que enfrentarse nuevamente a los problemas de siempre: la inseguridad, al creciente costo de los productos y servicios básicos, al deficiente sistema de transporte, a la corrupción, y otros tantos.
Las respuestas sobre cómo resolver estas interrogantes tienen que ser provista por los participantes de la adelantada campaña política hacia el 2009.
Como parte de esta realidad a la que estamos volviendo, está la contienda política, acompañada por el bombardeo mediático, las descalificaciones entre candidatos y una que otra propuesta concreta.
Los carnavales 2008 también fueron aprovechados por distintos políticos de partidoso de gobierno y oposición, que se proyectaron ante la ciudadanía regalando suéteres y repartiendo panfletos.
En este sentido, el gobierno tiene ahora tiene que emprender a contrarreloj una estregia para atender todos estos problemas que se están agravando con el transcurrir de los meses.
La oposición, por su parte, está obligada dar a conocer planes coherentes que convenzan a la ciudadanía sobre que tienen respuesta serias sobre esos mismos temas de importancia. La campaña política no puede volverse otra farsa carnavalesca.