El joven graduado universitario estaba realizando un trabajito que le dio ciento cincuenta balboas por dos días. (¡Tremendo "camarón" se ganó!). Pero siempre hay alguien negativo que trata de desalentar al trabajador joven.
Uno de estos sujetos lo vio y de inmediato le clavó su ponzoña negativa. Le dijo "oye", tú que eres un universitario y pronto te graduarás, ¿cómo estás haciendo ese trabajo que no está a tu altura?"
Lo que hacía el joven era pintar unos exteriores de un negocio. Apretando la boca, el universitario no respondió y siguió ganándose su extra.
Sin embargo, le quedó algo del veneno que tenían las palabras del mal amigo. Comentó el incidente con su madre y varios conocidos.
Todos les dijimos que no hiciera caso a esas palabras llenas de malas intenciones y tal vez hasta de envidia.
Le señalé que el trabajo honrado no ofende, no importa lo que se haga. Esa lección me la dio mi padre hace más de cincuenta años.
Y recordé que los periodistas a veces hacemos "trabajitos" extras para mejorar nuestro presupuesto. Conozco a una colega que se ganó sus buenos reales siendo maestra de ceremonia y grabando cuñas radiales.
Una vez un taxista me dijo que era profesor de secundaria en la mañana. En la tarde manejaba el taxi para ganar más dinero y pagar sus deudas.
No debe dar vergüenza hacer "camarones" para mejorar los ingresos, siempre y cuando sea algo honrado.
A un futuro licenciado universitario no lo puede afectar que se gane más de cien balboas, por dos días de pintura de una pared.
Como tampoco ofende a un periodista graduado un pago extra por escribir un trabajo universitario, o ser animador en una feria, o servir de guía turístico.
En Panamá muchos sueldos (la mayoría) no alcanzan para cubrir las necesidades familiares. Añada a esto que tenemos luz cara, comida por las nubes, alquileres elevados, gasolina a precio de oro, etc.
Lo que sucede es que hay algunos panameños que son "metiches", y se meten en lo que realmente no les importa.
No les extrañe que detrás de ese comentario negativo se escondiera el deseo de molestar, de incomodar al universitario, de avergonzarlo aunque se supone que sea su amigo. Como ya dije, no me extrañaría que la envidia fuera la verdadera razón de esta actitud.
Si más panameños no tuviera pena de mejorar sus ingresos, sus vidas serían más tranquilas.