Los opositores al megaproyecto de ampliación del Canal de Panamá aumentan cada día. Uno que no se opone a la obra, pero si se muestra en contra de que Panamá se endeude por el proyecto, es el general retirado Rubén Darío Paredes, para quien el ensanche debe ser financiado por los usuarios y los grandes operadores de la vía interoceánica.
Paredes denunció que hay mucha presión y premura para llevar a cabo los trabajos, y advirtió que detrás "hay un grupo fácilmente identificable que esta viendo como se beneficia de la millonaria obra".
Para el ex general Paredes resulta “inconcebible” que se intente sacrificar aquellas utilidades que pertenecen al pueblo panameño, para costear un proyecto de ensanche que tendrá un costo mayor a B/. 12 mil millones.
"Algunos afloran que es por el desarrollo de la nación, sin embargo, con la deuda contraída y los dineros utilizados en la obra, no se podrá hacerle frente a los problemas de vivienda, salud, educación y demás gastos de estructuras públicas que tiene el país", indicó el general retirado.
Para el ex militar, quienes deben sufragar esta obra son los grupos que más se benefician del negocio, los inversionistas, y los grandes operadores navieros.
Aseguró que la ampliación no es una necesidad inmediata, y que los panameños podrían esperar de 10 a 15 años, mientras que se utiliza el Canal de manera multimodal a los dos extremos con Cristóbal y Balboa, y esperar que la navieras muestren interés en invertir.