Los enfrentamientos en una prisión de máxima seguridad cercana a Los Angeles entre bandas de reos hispanos y negros terminaron con un muerto y más de 100 heridos, según las autoridades.
De los heridos, todos ellos reos, 20 tuvieron que ser ingresados en hospital y nueve de éstos estaban en estado grave, según las emisoras KNX y KFWB. El policía Steve Suzuki dijo a la emisora que los disturbios se debían a "tensiones raciales" y rivalidades entre "bandas hispanas y negras". Tras poner fin a las peleas con el uso abundante de gases lacrimógenos, los guardianes y policías tomaron la medida de solicitar en un escrito "el nombre de todos los reclusos", de separar a los negros de los hispanos.