Una rebelión que comenzó el pasado jueves en un penal brasileño concluyó ayer con uno de los 30 presos amotinados muerto a cuchilladas por sus propios compañeros, informaron fuentes oficiales.
El motín ocurrió en una cárcel cercana a la ciudad de Cuiabá, en el estado de Mato Grosso, que todavía no ha sido inaugurada en forma oficial pero que desde diciembre pasado aloja a una treintena de reclusos.
Pese a que el penal no sufre del hacinamiento tradicional en las cárceles brasileñas, los internos se rebelaron en reclamo de mejores condiciones de vida.