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EDITORIAL
Una comisión sin recursos
Estrepitosamente el Organo Ejecutivo ha nombrado una comisión, "De la Verdad" para investigar la muerte de varios ciudadanos durante la época militar. Sin embargo, esta comisión no cuenta con recursos ni oficinas propias y según el Presidente de esa entidad, tienen que alternarse las oficinas para poder reunirse. Esta Comisión cuestionada por algunos críticos que alegan tiene dualidad con el Ministerio Público, debió planificarse mejor y aunque reconocemos a la mandataria Mireya Moscoso el coraje de nombrarla nace cojeando. Para que la misma sea efectiva debe dotársele de sus necesidades más apremiantes porque de lo contrario se concuerda en una oficina que sólo manejará denuncias y otros asuntos burocráticos. El Consejo de Gabinete tiene el deber ineludible de fortalecer esta Comisión y evitar que sea un organismo de fachada, ya que entre sus atribuciones está la de investigar por métodos científicos; también las muertes misteriosas que se dieron durante la era castrense. Hay que recordarle a los ministros de Estado que la Presidenta de la República empeñó su palabra para que esta comisión diera luces sobre las desapariciones y asesinatos de la dictadura y que es deber de todos los del engranaje gubernamental colaborar para que cristalicen esas gestiones, lo que significa que cualquier despacho público debe estar a disposición de la Comisión. Sin embargo, existe una contrariedad, ya que el Gobierno ha declarado un régimen de austeridad y eso puede frenar cualquiera iniciativa que proponga la Comisión, por lo que volvemos a caer en una contradicción. Una Comisión de la Verdad no es para tomarla a la ligera ni para desviar la atención de otros asuntos prioritarios. En tiempos de la dictadura se trató de nombrar una comisión investigadora del crimen del Dr. Hugo Spadafora y fracasó. Esperamos que esto no ocurra con la flamante Comisión de la Verdad.
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PUNTO CRITICO |
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