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EDITORIAL
Privilegios legislativos
Para nadie es nuevo que los legisladores compren autos sin pagar un solo real de impuesto.
Este privilegio está bien señalado en el Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, el cual establece, entre otros, las siguientes prerrogativas: franquicia postal, telegráfica y telefónica dentro del territorio nacional, así como pasaporte diplomático para el legislador y sus familiares, dependientes, así como para sus suplentes y familiares, sin embargo, el que más ha sido denunciado es la exoneración de tres autos para cada legislador principal y dos para cada suplente.
El tema toma vigencia cada cinco años cuando se acerca el torneo electoral, porque siempre es bueno saber qué legislador se acoge o no los privilegios que ellos mismos se han otorgado, a través de su reglamento, mismo que ha perjudicado a las arcas del Estado, pues ha dejado de percibir 3.5 millones por esa prebenda legislativa.
Entre todos 68 legisladores y 137 suplentes han gastado 14 millones de dólares en autos exonerados. La Contraloría conoce estos números y también sabe que son 340 vehículos los que han entrado al país, sin pagar impuestos desde el 1 de septiembre de 1999 hasta el 30 de septiembre de 2003.
Es irónico escuchar cada año de los aspirantes a legisladores decir que, cuando ocupen una curul, se bajarán el salario y no se acogerán a estos beneficios. Señores, el electorado no es tonto. Ellos saben que esta es otra de las tantas mentiras que se disparan en los discursos de barricada que pregonan cuando visitan las comunidades marginadas, esas mismas que jamás vuelven a pisar si son electos.
Si en realidad existe algo de moral entre los legisladores, alguien debe ponerle un alto o regularlo de forma más honesta.
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PUNTO CRITICO |
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