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EDITORIAL
Cruzada por la decencia
La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), está llamando a todos los grupos e individuos de la sociedad civil, para que se organicen en contra de los políticos corruptos, y saquen al país del atolladero en que se encuentra.
Recordemos que fue la APEDE, el semillero de la otrora Cruzada Civilista, que nació precisamente a raíz de declaraciones similares a las de Carlos Afú, dadas en 1987 por el jefe de Estado Mayor, Roberto Díaz Herrera en contra de Manuel Antonio Noriega, a quien acusó de ladrón, asesino y narcotraficante.
Por esos años, el país se levantó en una llamarada voraz. El pueblo siguió el llamado de la APEDE e inició una marcha hacia la liberación, mediante el sonar de cacerolas y la desobediencia civil. Pero Noriega estaba firme en su trono, y fue necesaria una invasión de fuerzas armadas extranjeras para sacarlo, lo que trajo como consecuencia muertes y destrucción.
¿Cuál fue el resultado de aquella cruzada? El momento de la caída de Manuel Noriega, demostrándose que era un cobarde incapaz de dar la cara como hombre digno; luego el país fue sometido a una dudosa reconstrucción política, que hoy está dando frutos: la corrupción.
En el camino, aquella Cruzada Civilista dejó un saldo de muertes, arrestados y endeudados panameños. Cuando todo pasó, y la década del noventa empezó con sus promesas de días mejores, los políticos y empresarios avivatos se montaron en el barco del poder, olvidándose del ideal que movió a tanta gente y las llevó a las calles, con riesgo incluso de perder la vida. El panameño aprendió entonces que no vale la pena las causas políticas y supuestamente democráticas, porque siempre los más vivos (la gente de dinero, en la mayoría de los casos) goza de los resultados, mientras el pobre pone los cadáveres.
Ojalá esta vez no ocurra lo mismo. Ojalá esta vez sí haya objetivos nacionales y no una coyuntura para que unos cuantos se aprovechen y hagan dinero fácil, que siempre sale de bolsillos ajenos. Que Dios nos ampare y no aparezcan ahora los políticos oportunistas como en los ochenta, mismos que después se disputaron los espacios de poder como aves siniestras de rapiña.
Y más aún, ojalá el pueblo responda positivamente. Porque también puede ser que se quede cruzado de brazos, y no por simple indiferencia, sino porque ya aprendió la lección, y no le cree a quienes se autonombran dirigentes, y tiran como carne de cañón a los más pobres a la calle, para luego quedarse con las ganancias y la victoria.
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PUNTO CRITICO |
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